Guía · Alopecia androgenética

Calvicie común (alopecia androgenética): causas y tratamiento

Escrito por Equipo de contenido de boe Revisado por Dr. Néstor Carreño Orellana, Dermatólogo y tricólogo Actualizado: junio de 2026

La alopecia androgenética —conocida como calvicie común o de patrón masculino— es la forma más frecuente de pérdida de cabello en hombres. No es una enfermedad grave ni una falla de cuidado: es un proceso de base genética y hormonal que avanza de manera gradual a lo largo de años. Entenderla bien —qué la causa, cómo progresa y qué se puede hacer— ayuda a decidir con criterio si conviene actuar y cuándo, en lugar de reaccionar al primer susto frente al espejo.

¿Qué es la alopecia androgenética?

Es una pérdida de cabello progresiva determinada por la genética y las hormonas androgénicas. Es, con diferencia, la forma más común de alopecia: afecta a una proporción de hombres que aumenta con la edad —alrededor del 50% hacia los 50 años y cerca del 80% hacia los 70— y puede manifestarse desde la adolescencia o la adultez temprana.1 No se trata de un “pelo enfermo” ni de una infección del cuero cabelludo: el folículo sigue vivo y sigue produciendo pelo, pero cada vez de menor calibre. Por eso, en sus fases iniciales, la persona suele notar más un adelgazamiento y una pérdida de densidad que una caída dramática de un día para otro.

El rasgo que la distingue de otras causas de caída es el patrón. La alopecia androgenética no afecta el cuero cabelludo de forma pareja: respeta característicamente la zona occipital y los laterales bajos (la “corona” de pelo que se mantiene incluso en calvicies avanzadas) y golpea la línea frontal y la coronilla. Esto contrasta con el efluvio telógeno —una caída difusa y reversible que suele seguir a un estrés físico, una enfermedad o un cambio brusco— y con la alopecia areata, de origen autoinmune, que se presenta en parches redondeados bien delimitados y no sigue el patrón androgénico. Distinguir entre estas situaciones es justamente parte de lo que aporta una evaluación médica.

¿Por qué se produce? La fisiopatología, paso a paso

La respuesta corta es: por la acción de una hormona, la DHT, sobre folículos que la genética volvió sensibles a ella. La respuesta larga, que vale la pena entender porque explica por qué funcionan los tratamientos, tiene tres piezas: una hormona, una enzima y un folículo que se encoge.

La hormona: la dihidrotestosterona (DHT). La testosterona circulante se convierte, dentro del folículo y otros tejidos, en dihidrotestosterona, un andrógeno mucho más potente. La DHT se une a los receptores de andrógenos de las células del folículo y, en los folículos genéticamente predispuestos del cuero cabelludo, desencadena la señal que los va apagando.2 Es la misma familia de hormonas que en otras zonas del cuerpo hace crecer el vello: la paradoja de la alopecia androgenética es que el mismo andrógeno que estimula la barba puede inhibir el pelo de la coronilla, según la programación genética de cada folículo.

La enzima: la 5-alfa-reductasa. La testosterona no se convierte en DHT por sí sola: lo hace por acción de la enzima 5-alfa-reductasa. Los hombres con alopecia androgenética tienden a tener mayor actividad de DHT en el cuero cabelludo afectado.2 Esta enzima es precisamente la diana de uno de los grupos de fármacos más usados: los inhibidores de la 5-alfa-reductasa (finasterida, dutasterida) bloquean ese paso y reducen la DHT, atacando el motor del problema en lugar de solo sus síntomas.4

El folículo: la miniaturización. El pelo crece en ciclos: una fase larga de crecimiento (anágena), una breve de transición (catágena) y una de reposo y caída (telógena). Bajo la presión sostenida de la DHT, los folículos sensibles acortan progresivamente su fase anágena. El resultado es la miniaturización: en cada ciclo el folículo produce un pelo más fino, más corto y menos pigmentado, hasta que la fibra se vuelve un vello casi invisible y, finalmente, el folículo deja de producir pelo visible.2 Este detalle tiene una consecuencia clínica de fondo: la ventana de oportunidad importa. Mientras el folículo sigue funcionando, aunque sea afinado, los tratamientos pueden revertir parte de la miniaturización; una vez que el folículo completa su involución, la posibilidad de recuperarlo es mucho menor.

¿Se hereda? ¿Solo de la madre?

La predisposición es claramente hereditaria, pero la creencia popular de que “se hereda del abuelo materno” es una simplificación. La alopecia androgenética es poligénica: intervienen múltiples genes de ambas ramas familiares, no un único gen ligado al cromosoma X.6 Es cierto que algunas variantes asociadas se ubican en el cromosoma X (que el hombre recibe de la madre), lo que dio origen al mito, pero el riesgo real se construye con aportes paternos y maternos. Por eso, tener antecedentes familiares de calvicie —de cualquier lado— aumenta la probabilidad, pero ni la garantiza ni la descarta: lo que se hereda es la sensibilidad del folículo a la DHT, no un destino fijo.

Conviene además despejar dos atribuciones erróneas frecuentes. El estrés y el lavado del pelo no causan alopecia androgenética. El estrés agudo puede gatillar un efluvio telógeno transitorio —una caída difusa que suele revertir—, pero no origina el patrón androgénico. Y lavarse el pelo, usar gorro o el sebo del cuero cabelludo no tienen relación causal con este tipo de calvicie; ver pelos en la ducha es, en su mayoría, el recambio normal del ciclo.

¿A qué edad empieza?

Puede comenzar antes de lo que se cree. Aunque su prevalencia sube con la edad, no es raro que las primeras señales aparezcan en los veintitantos, y en algunos casos antes.1 Por su carácter progresivo, la edad de inicio del proceso es un dato relevante: cuanto antes empieza la miniaturización, más años de evolución tiene por delante y más sentido tiene evaluar de forma temprana. Un retroceso incipiente de la línea frontal a los 24 no es lo mismo, en términos de manejo, que el mismo hallazgo a los 60. Esto no significa que toda entrada juvenil deba tratarse de inmediato, sino que vale la pena tener un diagnóstico claro para decidir con información.

¿Cómo se reconoce y cómo se clasifica?

El primer paso es distinguir el recambio normal del proceso androgénico. Perder entre 50 y 100 pelos diarios es normal; lo que orienta a alopecia androgenética es el patrón y el adelgazamiento sostenido en el tiempo, más que el número de pelos que se ven en la almohada.1,3 Las señales típicas son:

  • Retroceso gradual de la línea frontal o “entradas” cada vez más marcadas.
  • Pelo más fino o ralo en la coronilla, visible con luz desde arriba.
  • Pelo nuevo que sale más delgado que antes —la señal directa de la miniaturización—, más informativa que la cantidad de pelos caídos.

Para describir y seguir la progresión, los dermatólogos usan la escala de Norwood-Hamilton, el sistema estándar para clasificar la alopecia de patrón masculino.1 Va de los grados iniciales —donde apenas se insinúa un retroceso de las entradas— hasta los avanzados, donde la pérdida frontal y de coronilla confluyen y queda solo la corona de pelo de los laterales y la nuca. Esta clasificación no es un mero formalismo: ordena la conversación clínica, permite registrar si el cuadro avanza o se estabiliza con el tiempo y ayuda a fijar expectativas realistas sobre lo que un tratamiento puede lograr en cada etapa.

Etapa (Norwood-Hamilton)Qué se observa
InicialLínea frontal casi conservada; leve retroceso en las sienes (“entradas” incipientes).
IntermediaRetroceso frontotemporal más marcado y/o adelgazamiento visible en la coronilla.
AvanzadaLa pérdida frontal y de coronilla se unen; persiste la corona de pelo en laterales y nuca.

¿Tiene tratamiento?

Sí. No existe una cura definitiva, pero hay opciones con respaldo que frenan la caída y mantienen —y en parte recuperan— el cabello mientras se usan. Las dos familias con mayor evidencia actúan por vías complementarias: una estimula el folículo y otra reduce la hormona que lo está apagando.

TratamientoQué hace
Minoxidil (tópico u oral)Prolonga la fase de crecimiento del folículo y mejora la irrigación local; frena la caída y ayuda a mantener el cabello.3
Inhibidores de la 5-alfa-reductasa (finasterida, dutasterida)Reducen la DHT —principal motor de la miniaturización— bloqueando la enzima que la produce. La finasterida disminuye la DHT en torno a un 60–70%.2,4

El minoxidil actúa sobre el ciclo del pelo, alargando la fase de crecimiento, pero no toca la causa hormonal; viene en presentación tópica (loción o espuma) y también oral en dosis baja, con eficacia comparable entre ambas vías según la evidencia disponible.3 Los inhibidores de la 5-alfa-reductasa, en cambio, atacan el problema en su raíz al reducir la DHT. Por eso, en muchos casos, ambas familias se combinan: al sumar un mecanismo que estimula el folículo con otro que frena la hormona que lo miniaturiza, se cubre el proceso desde dos frentes complementarios. La pertinencia de cada fármaco, la vía, la dosis y la combinación son decisiones médicas que dependen de la etapa, los antecedentes y la tolerancia de cada persona.

Es importante un punto de seguridad y de honestidad. La finasterida y la dutasterida son medicamentos de prescripción con un perfil de seguridad que debe conversarse con el médico; en Chile, el ISP incorporó en 2025 una advertencia sobre finasterida oral que el equipo médico debe contextualizar caso a caso. [verificar médico] Y el minoxidil oral para alopecia es un uso off-label que también exige indicación y seguimiento. Ninguno de estos tratamientos está pensado para automedicarse: su valor depende de que un profesional defina el esquema y vaya ajustándolo.

¿Se puede frenar o prevenir? ¿Y revertir por completo?

No tiene una cura definitiva, pero sí se puede frenar la progresión y mantener el cabello con tratamiento constante. Como es un proceso progresivo, actuar temprano permite conservar más cabello activo: los tratamientos pueden detener la miniaturización y mejorar la densidad mientras el folículo siga funcionando, pero no recuperan folículos que ya completaron su involución.1,5 Por eso la idea de “revertir por completo” hay que matizarla: en etapas iniciales o intermedias se puede recuperar parte de lo afinado; en una etapa muy avanzada, donde los folículos ya no producen pelo, el margen es mucho menor.

Hay además un rasgo del tratamiento que conviene tener claro de entrada: su efecto es dependiente del uso continuo. La mejoría se sostiene mientras se mantiene la terapia, y tiende a revertirse en los meses siguientes a suspenderla, volviendo el cabello a la trayectoria que habría seguido sin tratar.5 Esto no es una letra chica desagradable, sino una característica del cuadro: como la causa (la sensibilidad genética del folículo a la DHT) no desaparece, el manejo es de largo plazo, parecido al de otras condiciones crónicas. De ahí que la constancia sea, en la práctica, el factor más determinante del resultado: un esquema sostenido durante meses rinde más que un tratamiento “potente” que se abandona a las pocas semanas.

¿Cuándo conviene consultar?

Si notas un patrón de pérdida sostenido, un adelgazamiento del pelo o simplemente dudas sobre si lo que ves es normal, una evaluación médica permite confirmar el diagnóstico —descartando otras causas como el efluvio telógeno o la alopecia areata—, ubicar la etapa en la escala de Norwood-Hamilton y, si corresponde, definir un tratamiento ajustado a tu caso. Dado que la ventana de oportunidad para conservar folículos importa, no conviene postergar indefinidamente esa primera evaluación por temor o por minimizar las señales.

Referencias

  1. Androgenetic Alopecia. StatPearls, NCBI NBK430924 — prevalencia (~50% a los 50, ~80% a los 70), diagnóstico, escala de Norwood-Hamilton. [enlace]
  2. Male Androgenetic Alopecia. Endotext/StatPearls, NCBI NBK278957 — rol de la DHT y la 5-alfa-reductasa, miniaturización del folículo. [enlace]
  3. American Academy of Dermatology — caída normal (50–100 pelos/día) y mecanismo del minoxidil. [enlace]
  4. Finasteride en alopecia androgenética: reducción de DHT ~60–70%. J Invest Dermatol. [enlace]
  5. Tamashunas NL, Bergfeld WF. Cleveland Clinic, 2021 — los tratamientos frenan/mantienen; el efecto se revierte al suspender. [enlace]
  6. Androgenetic alopecia. MedlinePlus Genetics (NIH) — herencia poligénica (ambas ramas familiares). [enlace]

Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta médica. Las decisiones sobre tratamiento deben tomarse con un profesional de la salud.